Minuto 92 en Montilivi: así se decidió el ascenso del Sporting en 2015
- Publicado
- Sección
- General
- Firma
- pabloc

El 7 de junio de 2015, en Sevilla, el Sporting hizo todo lo que tenía que hacer y no le valió de nada. Guerrero en el 24, Jony en el 59, Isma López en el 69. Cero a tres en el Benito Villamarín, con 26.301 espectadores y un Betis que ya era campeón desde hacía dos jornadas y estaba a otra cosa. Con el partido terminado, el Sporting seguía siendo tercero.
Lo que decidía el ascenso estaba a mil kilómetros, en un campo donde no jugaba nadie de rojiblanco.
Las cuentas, que eran sencillas y crueles
El Girona llegaba a la última jornada con 81 puntos y el segundo puesto en la mano. El Sporting, con 79. Los catalanes recibían al Lugo en Montilivi, un rival que ya no se jugaba nada, y con ganar tenían el ascenso directo hecho sin depender de nadie.
Y había un detalle más fino, de esos que solo miran los que llevan toda la temporada haciendo cuentas en el bar: la diferencia de goles. Antes de esa jornada el Girona la tenía en +28 y el Sporting en +27. Si acababan empatados a puntos, el desempate se resolvía ahí. Por eso el 0-3 de Sevilla no era un resultado cualquiera. Ganar por tres en un campo de Primera dejaba al Sporting en +30, por delante de un Girona que, empatando, se quedaba donde estaba.
Así que la fórmula, cuando el árbitro pitó el final en el Villamarín, era exactamente esta: el Girona tenía que no ganar. Nada más y nada menos.
Y en el minuto 16 Sandaza había puesto el 1-0 en Montilivi.
Setenta y seis minutos de Segunda
Piénsalo un momento. Durante casi todo el partido, el Sporting estuvo ascendido en Sevilla y descendido a la promoción por lo que pasaba en Girona. La radio, el móvil de al lado, el que grita desde la fila de arriba que ha marcado el Lugo y resulta que no. Hay una generación de sportinguistas que recuerda mejor esos setenta y seis minutos que cualquiera de los tres goles propios.
El Lugo no tenía nada que ganar aquel día salvo el sueldo y el orgullo. Empujó igual. En el 92, Toni puso un centro y Pablo Caballero la metió de cabeza. Uno a uno.
Ahí, en ese instante, el Sporting era equipo de Primera. Los dos acababan con 82 puntos y el desempate caía del lado asturiano: +30 contra +28.
Lo que vino después dice bastante de lo que se estaba jugando. Al minuto siguiente el Girona metió otra en el descuento y el asistente levantó el banderín por fuera de juego. Montilivi se vino abajo, cayó una botella llena desde la grada que alcanzó al juez de línea, Javier Martínez Nicolás, y el partido quedó suspendido con 93 minutos y 20 segundos jugados. Se terminó después con un cuarto árbitro haciendo de asistente. La expedición del Lugo salió del estadio a las 22:18, más de tres horas después del final, por recomendación de los Mossos.
El Sporting había vuelto a Primera sin tocar el balón en la jugada que lo decidió.
La plantilla que nadie quiso reforzar
Conviene recordar cómo se había llegado hasta ahí, porque el relato del «gol del Lugo» se come a veces lo importante. Abelardo había cogido el banquillo en mayo de 2014, sustituyendo a Sandoval, y afrontó la temporada con una restricción que hoy suena a broma: el Sporting fue el único equipo profesional de España que no fichó a un solo jugador en el mercado de verano. Ni uno. Y en septiembre encima vendió a Šćepović al Celtic.
Con eso, Abelardo hizo lo único que podía hacerse: bajar a Mareo y subir chavales. Isma López, Carlos Castro, Sergio Álvarez volviendo del filial, Jorge Meré asomando con edad de juvenil. Y construyó un equipo que ganaba por abajo. Los números de aquella temporada son de los que se miran dos veces:
- 82 puntos: 21 victorias, 19 empates y solo 2 derrotas en 42 jornadas.
- 27 goles encajados, con el Zamora de Segunda para Iván Cuéllar.
- 57 goles a favor, con Guerrero como máximo realizador del equipo (11).
- Quince partidos seguidos sin perder para cerrar la liga.
Diecinueve empates. Ese es el resumen honesto de aquel Sporting: un equipo que casi nunca perdía y que muchas tardes no encontraba la manera de ganar. Sostenido por Cuéllar, por la pareja Bernardo-Luis Hernández y por una plantilla corta que aguantó hasta junio sin descoserse.
Tres años después, el mismo 7 de junio
Aquello no fue el principio de nada largo. En mayo de 2016 el Sporting se salvó en la última jornada ganando 2-0 al Villarreal en El Molinón, con el descenso resolviéndose otra vez en un campo ajeno. El curso siguiente empezó torcido, Abelardo fue destituido el 17 de enero de 2017 y el equipo bajó en junio.
Y el 7 de junio de 2018, tres años exactos después de Montilivi, el Sporting jugaba en Zorrilla la ida de una semifinal de promoción contra el Valladolid. Perdió 3-1, con el gol asturiano de Jony. En la vuelta, en El Molinón, Carmona marcó de penalti en el 68 y hubo veinte minutos en los que la grada se lo creyó otra vez. Acabó 1-2, 5-2 en el global.
De los once que ganaron en el Villamarín ya quedaban dos en el campo aquella noche. Los mismos dos que marcaron.